La vulnerabilidad del corredor: el tendón de Aquiles

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La vulnerabilidad del corredor: el tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles conecta la pantorrilla con el talón, realizando la función de flexionar el pue y es el tendón más poderoso de nuestro cuerpo, ya que dependiendo de la zancada, velocidad y terreno, puede soportar de 3 a 12 veces el peso corporal de nuestro cuerpo. El 11% de las lesiones en corredores se corresponden a la tendinitis en el tendón de Aquiles, una inflamación de dicho tendón.

Hay personas que son más vulnerables a sufrir esta inflamación. Por ejemplo, si sobreentrenas, haces trabajo excesivo en cuestas o corres regularmente en pista eres susceptible a este tipo de tendinitis. Igualmente, la edad del corredor influye en esta y otras lesiones. Esto se debe a que los tendones no tienen la misma elasticidad que cuando el cuerpo es joven, y estarán más débiles si no han sido ejercitados a lo largo de nuestra vida.

Aquellas personas que tienen pie cavo trabajan más el tendón de Aquiles para mantener la excesiva curvatura del arco del pie, aumentando así el riesgo de lesión por estar sometido a mayor tensión durante el ejercicio.

La tendinitis de Aquiles o tendinitis Aquílea son los nombres que recibe la lesión en el tendón de Aquiles. El síntoma inicial consiste en un dolor intenso en el tendón de Aquiles, que a veces puede extenderse por todo el pie impidiendo identificar prontamente la tendinitis Aquílea. El dolor o la molestia es mayor tras el descanso nocturno, ya que en calor, la lesión suele mejorar.

La inflamación del tendón suele conllevar cierta hinchazón en la zona afectada o en todo el pie. También es posible sufrir una tendinitis sin inflamación inmediata de la zona afectada, detrás del talón, lo cual dificulta la localización de la lesión.

El síntoma más claro y determinante de la tendinitis de Aquiles es un dolor intenso al intentar flexionar dorsalmente el pie (arriba y abajo) y también al intentar caminar con la parte delantera del pie (metatarsos y dedos).

El tratamiento suele ser sencillo aunque largo. Debe ser curada totalmente, y que de lo contrario podría devenir en una lesión crónica del tendón. Por ello:

Cancela la práctica del deporte que haya causado la lesión. Evita correr y saltar. Puedes hacer ejercicios que no sobrecarguen esta parte del cuerpo.

– Si tras el ejercicio te duele, aplica frío sobre la parte afectada.

– Utiliza un vendaje que te ayude a inmovilizar, proteger y descargar el tendón.

Utiliza férulas de reposo para estirar el tendón de una manera correcta y óptima.

– Cuando estés en reposo, mantén la extremidad elevada. Esto ayuda a reducir la inflamación.

– En ocasiones, el médico recetará antiinflamatorios.

Cuando la lesión haya remitido tras el tiempo y el reposo, podrás retomar la actividad deportiva. Eso sí, tendrás que concentrarte en evitar que vuelva a aparecer…

 

Fuentes: “Lesiones típicas del corredor. Tendinitis de Aquiles”. http://comeconsalud.com/alimentacion-nutricion/lesiones-corredor-tendinitis-aquiles/

“Tendinitis de Aquiles en el corredor minimalista”. http://www.blogdelrunner.com/tendinitis-de-aquiles-en-el-corredor-minimalista/

“Tendón de Aquiles: punto débil del runner”. http://running.es/lesiones/tend%C3%B3n-de-aquiles-punto-d%C3%A9bil-del-runner#.VqYHb1mRYWs

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