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¿Por qué es tan relevante la mama para la mujer?

Adjuntamos un fragmento del artículo “Reconstrucción mamaria y beneficio psicológico”, publicado por B. Oiz en Anales del Sistema Sanitario de Navarra, donde habla de la simbología de la mama para la mujer. ¿Cuáles son los conflictos emocionales a los que se enfrenta la mujer que sufre una masectomía? ¿Es realmente una pérdida de la feminidad?

 

 RELEVANCIA DE LA SIMBOLOGÍA MAMARIA

Generalmente las sugerencias más frecuentes que escucha una mujer cuando le informan de que va a precisar de una mastectomía, se enfocan en tratar de relativizar las consecuencias del evento al que se va a enfrentar. Evidentemente tales apreciaciones, formuladas por las personas de su entorno, constituyen inicialmente una forma adecuada de intentar enfrentarse al problema, realizadas con la mejor intención, pero no son suficientes, por lo que lejos de producir un efecto tranquilizador, pueden incluso contribuir a crear mayor preocupación.

Por el contrario, cuando seguidamente el problema es enfocado admitiendo el impacto emocional que genera, analizando por qué se produce y cuáles van a ser sus consecuencias, probablemente las conclusiones lleven a un estilo de afrontamiento de la situación que implica el desarrollo de unas estrategias diferentes, por parte de las afectadas y por quienes las traten.

Admitido que es un hecho incuestionable el impacto psicológico producido, nos preguntamos ¿Por qué esto es así? ¿Por qué para la mujer la mama es tan fundamental? ¿Es solamente importante para la mujer? La respuesta podemos obtenerla mediante un breve recorrido por la historia.

A través de diversas manifestaciones artísticas como pintura, escultura, literatura, entre otras, e incluso tratados de medicina, existe amplia documentación que nos cuenta lo que la mama simboliza y cómo este significado cambia en las distintas épocas y culturas. Sea cual sea dicho significado, siempre conserva su importancia trascendental, que permanece no solamente en lo más profundo de cada mujer, sino también en lo más profundo del pensamiento colectivo de la sociedad. Así por ejemplo, constatamos como las mamas fueron símbolo de feminidad en culturas antiguas, muy distantes entre sí; tal es el caso de representaciones en piedra de figuras femeninas del Paleolítico, entre las que se halla la conocida como Venus de Willendorf, con rasgos sexuales femeninos muy acentuados, entre los que destacan grandes mamas; y el de las estatuillas halladas en excavaciones realizadas en México6, pertenecientes a épocas precolombinas, en las que es manifiesta la acentuación de las glándulas mamarias.

Conocemos igualmente el poder atribuido a la diosa egipcia Isis de conceder la inmortalidad a quien se nutriera de sus mamas y la leyenda de Rómulo y Remo, amamantados por una loba. Este concepto de la mama nutritiva, sinónimo de abundancia, fue venerado como signo de supervivencia por el pueblo judío; la tradición cristiana lo convirtió en nutrición espiritual y posteriormente en el siglo XIV se entendió como encarnación de la caridad y la pureza. La Virgen amamantando al niño ha sido un motivo frecuentemente tratado en la pintura que hoy podemos admirar.

Algunas investigaciones recientemente realizadas informan que la visión sexualizada de la mama es propia de occidente y no es universal, afirmando que en otras culturas adquieren mayor relevancia otras zonas del cuerpo: la nuca en la japonesa, los pies en la china, las nalgas en la africana, etc.

En época más reciente, Freud insiste en el papel crucial de las mamas femeninas en el desarrollo emocional de las personas. En las teorías psicoanalíticas se considera que, además de cumplir la función de alimentación, constituyen el apego y el vínculo emocional que la madre establece con el bebé a través de la lactancia siendo el punto de partida de la vida sexual del niño y de la niña. Se expone que es un símbolo erótico femenino que se puede definir como el primer objeto de seducción desde los primeros años de vida. Actualmente, versos como los de Neruda, que reflejan su fuerza erótica, citados a continuación, reafirman su universalidad: ¿Ves estas manos? Han medido/la tierra.. no alcanzan a abarcarte/se cansan alcanzando/las palomas gemelas/que reposan o vuelan en tu pecho….

Tras esta exposición no es posible eludir la conclusión de que, si las mamas son tan valoradas y estimadas no sólo por quien las posee, la mujer, sino por toda la sociedad, su privación forzosamente acarreará un impacto emocional difícil de superar, aunque no imposible, en la paciente y en las personas de su entorno. La convulsión psicológica causada por la cirugía radical de la mama es diferente a la de cualquier otro tratamiento contra el cáncer y afecta a algo que es distintivo de feminidad, a la autoestima, a la percepción de la propia imagen y a la sexualidad, además del impacto causado por la propia enfermedad.

 

Fuente: Oiz, B. (2005). “Reconstrucción mamaria y beneficio psicológico”. Anales del Sistema Sanitario de Navarra. Pamplona. V.28 supl.2.

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